El trozo para el comentario de
Beatriz y los cuerpos celestes
Por Lucía Etxebarria
(Barcelona: Destino, 2006), págs. 19-20
1. No intentes enterrar el dolor: se extenderá a través de la tierra, bajo
2. tus pies; se filtrará en el agua que hayas de beber y te envenenará la sangre.
3. Las heridas se cierran, pero siempre quedan cicatrices más o menos visibles
4. que volverán a molestar cuando cambie el tiempo, recordándote en la piel su
5. existencia, y con ella el golpe que las originó. Y el recuerdo del golpe afectará
6. a decisiones futuras, creará miedos inútiles y tristezas arrastradas, y tú
7. crecerás como una criatura apagada y cobarde.¿Para qué intentar huir y
8. dejar atrás la ciudad donde caíste? ¿Por la vana esperanza de que en otro
9. lugar, en un clima más benigno, ya no te dolerán las cicatrices y beberás un
10. agua más limpia? A tu alrededor se alzarán las mismas ruinas de tu vida,
11. porque allá donde vayas llevarás a la ciudad contigo. No hay tierra nueva ni
12. mar nuevo, la vida que has malogrado malograda queda en cualquier parte
13. del mundo. Tengo veintidós años, y hablo por boca de otros.
14. Estas mismas palabras que repito las he leído en libros. Algunos se
15. escribieron hace mil años, otros se publicaron hace dos. Porque al fin y al
16. cabo todo lo que se escribe acaba por ser una nota al pie de la página de algo
17. escrito antes. Existe un solo tema, la vida, y la vida es siempre la misma: una
18. misma radiación impregna al universo entero y no está asociada a ningún
19. objeto en particular. Todos nuestros actos, todos nuestros amores, son
20. repeticiones de otros ya acaecidos y por eso siempre encontraremos en un
21. libro la respuesta a alguna de nuestras preguntas. El problema radica en
22. que no entenderemos nada de lo escrito en tanto no lo hayamos vivido de un
23. modo u otro y me parece que yo ahora y sólo ahora empiezo a comprender
24. frases leídas hace tiempo.
25. Ahora comprendo que la ciudad me sigue, que camino siempre por
26. las mismas calles, y que hace falta desenterrar la angustia para que no se
27. pudra bajo mis pies. Por esta razón dejo una ciudad y regreso a otra, porque
28. sé que en el fondo habito siempre la misma. Creí dejar atrás el sufrimiento y
29. he comprendido que lo llevo conmigo, y ahora vuelvo a la misma ciudad que
30. odiaba tanto.
Me gusta el trozo, doctora: a mí también me impresionaron mucho estas líneas al leerlas. Son pensamientos tan profundos y es interesante que vienen tan al principio de la novela, antes de que realmente sabemos nada de Beatriz ni del trama de la novela.
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