Trozo para un comentario de texto de
Diario de una maestra
por Dolores Medio
(Destino: Barcelona, 1985), págs. 57-58
1. --Bueno, el problema de la enseñanza es otra cosa, tiene otras raíces y
2. otros obstáculos, pero no ha de librarse de la evolución social. Un día no
3. lejano parecerá absurdo que hayan existido escuelas para ricos y escuelas
4. para pobres, fomentando deliberadamente esta diferencia. Tan absurdo y tan
5. inmoral como nos parece hoy la esclavitud. La enseñanza debe ser la misma
6. para todos, sin otra diferencia que la de la capacidad intelectual del alumno.
7. Pero esto, naturalmente, no ha de imponerse, sino aceptarse como un
8. principio ético. A la larga, el triunfo es nuestro. Muy a la larga claro… Vencer,
9. imponerse, es fácil. Convencer no es tan sencillo. Nuestra verdad triunfará,
10. pero a costa de tiempo, de sacrificio… Nuestra generación no recogerá el
11. fruto de esta cosecha.
12. Cree sentir Irene que las manos de Máximo Sáenz tiemblan
13. ligeramente. Se apodera de ellas. Besa sus palmas. Máximo las retira con presteza.
14. --¡Eh! Cuidado, señorita Gal. No debes hacer esto.
15. -- ¿Por qué?, Max. Quiero a tus manos. Quiero mucho a tus manos.
16. --¡Oh, sí!... Mis manos… Pero yo opino, Tortuga, que estos besos no
17. pueden malgastarse. Vamos a estar juntos muy poco tiempo y lo estamos
18. perdiendo tontamente, discutiendo cosas que no nos afectan.
19. --Nos afectan. Y tú estás preocupado.
20. Máximo se alza de hombros.
21. -- Bien, sí, Tortuga. Para qué negarlo. La suerte de España se está
22. jugando, y nadie, con un poco de sentido, puede despreocuparse del momento.
23. Pero no hablemos de ello, por favor.
24. Y después de una pausa:
25. --He venido al Albergue huyendo del ambiente irrespirable de Madrid.
26. Ni la prensa puede leerse. ¡Cuánta comedia!
27. De pronto con alegría:
28. --Bueno, Tortuga, ¿qué es esto?... Hace tiempo que no practicamos la Ley de
29. Talión. ¡Venga esas manos! Estoy en deuda.
30. Toma las manos de Irene y las besa en las palmas. Después, la ayuda a levantarse
31. del suelo y la atrae hacia la butaca. Irene se instala sobre sus rodillas y apoya la
32. cabeza contra su pecho.
33. --¡Ah, no!... No es así, Tortuga. ¿Lo has olvidado?… Cara con cara… Ojo con
34. ojo… Boca con…
35. El abrazo de Irene Gal y Máximo Sáenz, retozón, primitivo, casi exento de
36. sensualidad, se prolonga hasta bien entrada la tarde.
No hay comentarios:
Publicar un comentario