Comentario de texto:
"Un hombre visto por fuera y por dentro"
El trozo de 39 renglones titulado "Un hombre visto por fuera y por dentro" es el capítulo v del libro El sombrero de tres picos por Pedro Antonio de Alarcón. El libro tiene 36 capítulos y un prefacio. El capítulo v es una descripción del molinero, el tío Lucas, uno de los protagonistas.
Asunto:
El tío Lucas era feísimo, tenía ya casi 40 años y había sido feo toda la vida. Pero hay pocos hombres tan simpáticos y agradables. Ya de niño su viveza, gracia, e ingenio le hicieron a un obispo pedírselo a sus padres para educarlo en el seminario; sus padres eran pastores. Al morirse el obispo, Lucas dejó el seminario para hacerse soldado. En el ejército hizo trabajo tan bueno que su general lo hizo su ordenanza, o asistente, más íntimo. Después de ser militar, enamoró a la navarra Frasquita de veinte años tan fácilmente como le había captado el aprecio del obispo y del general. Frasquita, bella, era la más deseada de todos los jóvenes de su pueblo, pero se enamoró de Lucas, el murciano, porque éste era más gracioso, valiente, dispuesto y avisado que todos; los padres de Frasquita también lo querían.
Cuando Lucas enamoró a Frasquita y en el momento del cuento era más bajo que su mujer, algo jorobado, narigón, orejudo, picado de viruelas, muy moreno, y no llevaba barba. Tenía una boca regular y muy buenos dientes. Era feo sólo por fuera y sus dientes ya empezaban a indicar lo bello que era por dentro. Tenía una voz muy agradable que sabía ajustar a la ocasión y que era siempre difícil de resistir. La voz reflejaba sus palabras que eran siempre oportunas, discretas, ingeniosas y persuasivas. El tío Lucas en su más hondo era valiente, leal y honrado; tenía sentido común, deseo de saber, y conocimientos instintivos o empíricos de muchas cosas; sentía profundo desdén por necios de cualquier clase social y gozaba de un espíritu de ironía, sarcasmo y burla que recordaban a Francisco de Quevedo, aunque Quevedo había sido mas intelectual y docto.
Así era el tío Lucas por dentro y por fuera.
Actitud:
La actitud del autor hacia su personaje es muy positiva. El tono íntimo, gracioso y coloquial con que el narrador describe a Lucas nos indica eso. También lo vemos por las cosas positivas que el narrador dice de Lucas: después de leer todo lo bueno, nos olvidamos de la apariencia fea que tiene el tío Lucas – quisiéramos conocerlo y hablar con él, oír su voz.
Estructura y lenguaje:
Los 39 renglones de este trozo se dividen en tres párrafos: el primero de 20 renglones, el segundo de 18, y el tercero de un solo renglón. El primer párrafo, por la mayor parte, describe la historia del tío Lucas; el segundo, lo describe física, mental, y espiritualmente con detalle; y el tercer párrafo resume el asunto de todo el trozo.
El lenguaje es simple, en el sentido de que no haya vocabulario rebuscado, difícil de entender, pero la estructura de las frases y algunos recursos retóricos que recuerdan a otro tipo de literatura revelan que éste no es un cuento oral, sino literatura escrita, muy pensada y, hasta cierto punto, erudita.
El trozo puede tener 5 apartados o 3:
1. Resumen o presentación de lo que sigue: ll. 1 - 4: "El tío Lucas era . . . echado Dios al mundo."
2. El pasado de Lucas, su vida anterior: ll. 4 - 20: "Prendado de su viveza . . . a su padre y a su madre."
3. El exterior de Lucas: ll. 21 - 24: "Lucas era . . . picado de viruelas."
4. Lucas de dentro: ll. 24 - 38: "En cambio . . . un don Francisco de Quevedo en bruto."
5. Resumen del capítulo: l. 39: "Tal era por dentro y por fuera el tío Lucas."
o
1. La historia de Lucas: ll. 1-20: "El tío Lucas era . . . a su padre y a su madre."
2. Lucas ahora: ll. 21-38: : "Lucas era . . . un don Francisco de Quevedo en bruto."
3. El resumen de todo, la razón retórica: l. 39: "Tal era por dentro y por fuera el tío Lucas."
Hay que notar que los 5 apartados resaltan la estructura paralela de los primeros dos párrafos: hay una sección corta de unos cuatro renglones seguida por una sección más larga que comprende el resto del párrafo. El último apartado es un resumen de lo antedicho.
Apartado 1: ll. 1 - 4: "El tío Lucas era . . . echado Dios al mundo."
Este apartado, de tres frases, presenta el sujeto y también introduce todas las ideas que se desarrollarán es el resto del trozo.
El narrador choca al lector al igual que quedaría “chocada” la persona que mirase al tío Lucas: nos dice que es feísimo. Es lo primero que se notaría al verlo y es lo primero que leemos. También dice que “era más feo que Picio,” un decir popular que establece el tono y el ambiente de la historia del tío Lucas. Pero no sabemos los pormenores de su fealdad, así nos es feo a todos porque no hay que tener en cuenta los gustos personales del lector--¿quién sabe realmente cuán feo era Picio? Además, el narrador nos dice que siempre había sido feo, y el lector se prepara inconscientemente a saber que la tal fealdad podrá haber causado problemas para el sujeto o podría haber influido en su carácter. El tío Lucas ya es un hombre maduro -- tiene “cerca de cuarenta años.” No importa la edad exacta, al igual que muchas veces en los pueblos no se sabe la edad exacta de los habitantes, lo que importa es que ya es un hombre formado que siempre ha sido feísimo.
La tercera frase nos quita todas las ideas e impresiones de la primera: sabemos que el tío Lucas, “sin embargo,” es simpatiquísimo y muy agradable. Además, parece que su carácter es un don de Dios al mundo: “pocos . . . habrá echado Dios al mundo.” Otra vez se nota el habla popular que ya presenta el narrador con las primeras palabras, usando el título “tío” para Lucas en vez de no darle ese título propio a una persona conocida en un pueblo o llamándolo “señor” o “don Lucas,” como quizás se haría hoy en día. El uso de “tío” también establece la clase a la que pertenece Lucas en su pueblo: es un hombre admirado y conocido, un hombre de bien, pero no hidalgo.
2. ll. 4 - 20: "Prendado de su viveza . . . a su padre y a su madre."
El segundo apartado que cuenta de la vida del tío Lucas, empieza con lo positivo de su carácter, no con su feo exterior. Son su “viveza,” “ingenio,” y “gracia” que influyen en el camino de su vida y lo sacan de la vida simple de un pastor y le brindan la formación del seminario. El contraste del pastor de almas y los pastores de ovejas no sólo añade al tono ameno, cuentista de la historia, sino que parece resaltar esos “ingenio” y “gracia” que usaría el tío Lucas.
El próximo contraste que nos prepara para la plenitud de cosas que sabe el tío Lucas y lo polifacético de su carácter es la información de que deja el seminario para hacerse soldado. Al igual que fue un obispo quien se preñó de su ser y le ayudó en su vida eclesiástica, en el ejército impresiona a un general quien lo hace ayudante suyo. Es el “hombre del renacimiento” perfecto que maneja ambas la pluma y espada con igual facilidad. Inmediatamente después, se nos explica que el tío Lucas sigue a otra fase de su vida y al igual que supo encariñar al obispo (el primer estado), y al general (segundo estado), lo supo hacer con Frasquita (el tercer estado); además lo supo hacer con hombres al igual que con las mujeres; con los mayores (obispo, general) y los jóvenes (“La navarra. . . tenía . . .veinte abriles” -- nótese también el uso de la palabra “abriles” en vez de “años”: resalta la idea de la primavera, lo joven, lo bello, lo naciente, y también subraya la tradición de la poesía oral). Al igual que los autores de las grandes épicas medievales, el narrador ha nombrado todas las partes para darnos el mundo completo y entero.
Después de lo general del primer apartado, lo menos general de la historia del obispo y del general, el narrador ahora le brinda al lector varios pormenores sobre Frasquita y cómo Lucas la enamoró, porque la presente historia se basa en la vida de esos dos personajes. Hemos llegado del pasado más lejano de lo eclesiástico y militar, al pasado más cercano que sigue en el presente: la vida conyugal de Lucas y Frasquita. Al contarnos todas las cosas que enamoraron a Frasquita (”continuos donaires. . . chistosas ocurrencias . . avisado. . . valiente. . .”) el narrador nos hace a los lectores también olvidarnos de que Lucas es feo, algo que mencionó fuertemente, pero sin detalles, hace ya todo un párrafo. El narrador también nos revela algo de Frasquita y así la hace digna de Lucas: a ella el buen carácter y la gracia de Lucas le importan más que el dinero (“era el ojo derecho de todos los mozos de Estella, algunos de ellos bastante ricos”). Noten también que Estella es el pueblo natal de Ignacio Loyola, la imagen perfecta del religioso-soldado; pluma y espada, el mundo sagrado y el terrenal.
Por último el narrador remata el poder completo de Lucas: otra vez nombra las partes para dar la idea entera. Lucas no sólo “trastorna el juicio” de la joven, sino también el de sus padres, que serán mayores que ella y más experimentados y a quienes quizás les hubiera gustado mucho que su hija se casara con uno de los ricos de su pueblo y con un pretendiente de una familia que ellos conocían desde siempre.
3. ll. 21 - 24: "Lucas era . . . picado de viruelas."
En el momento en que Frasquita, sus padres, y también el lector están embelesados por el carácter de Lucas, el narrador vuelve a chocarnos con el aspecto físico feo de Lucas. Es un eco del primer párrafo. Otro paralelismo se encuentra en las palabras “era en aquel entonces, y seguía siendo en la fecha” que recuerdan a su ser feo y haberlo sido toda la vida (ll. 1-2).
La idea general o literaria de la belleza varonil es un hombre alto, derecho, de facciones regulares, de cutis claro, y en algunas épocas, barbudo (resalta lo varonil). El tío Lucas es “de pequeña estatura” (¡y esto en comparación con una mujer!), “cargado de espaldas,” “narigón,” “orejudo,” “picado de viruelas,” y “barbilampiño.” Todos estos aspectos físicos, menos “barbilampiño,” son cosas que no están bajo el control del ser humano.
Al igual que para los apartados 1 y 2, en el momento en que el lector tiene una idea de la fealdad física de Lucas, el narrador entra en los pormenores de lo “bello” – el apartado 4.
4. ll. 24 - 38: "En cambio . . . un don Francisco de Quevedo en bruto."
En este apartado el narrador logra nulificar los detalles del físico feo siguiendo con otro pormenor físico: describe la boca y los dientes del protagonista. La boca es algo que no sólo vemos, sino que también olemos, y si tenemos una relación íntima con alguien (como Frasquita con Lucas) también tocamos y saboreamos. Una imagen fea de la boca pudiera inspirar asco, y si un sentido, digamos la vista, se acostumbrara a su fealdad, otro sentido, el olfato, pudiera recordar ese asco. Además en épocas antiguas el haber podido mantener una boca bella con toda una dentadura blanca no se tomaba por descontado como hoy en día. Pero la boca del tío Lucas refleja todo lo bello de su “interior” bello. La boca lleva al interior físico del cuerpo, y aquí la boca sirve de manifestación física de su belleza interior espiritual. Además, es parte del físico bajo el control de la persona misma, no solamente “hecha” por Dios; refleja la higiene personal, una alimentación y vida sana, cierto auto-respeto personal.
En las líneas 29-32 el narrador sigue explicando en qué otro aspecto físico Lucas agrada los sentidos: describe su voz. Esta voz también refleja una belleza interior -- la inteligencia del tío Lucas y además es algo que sale por la boca ya mencionada.
Luego (ll. 32-36) el narrador menciona la perfección en todo lo que toca el “alma” además de lo ya mencionado: “valor, lealtad . . . ,” y al final vuelve a la agudeza de la inteligencia al mencionar a Francisco de Quevedo, que también fue bastante feo, pero su fealdad nunca viene al caso al mencionar Quevedo, una de las primeras luces del ingenio español. Además, el narrador sigue su tono ya establecido en todo el trozo recordándonos que el “tío” Lucas no sería tan docto, tan cosmopolita como “don” Francisco de Quevedo y así es un Quevedo “en bruto.”
Después de mencionar las palabras abstractas “valor, lealtad, honradez, sentido común,” el narrador también los subraya con un ejemplo concreto de esas características positivas: nos dice que el tío Lucas sentía “un profundo desdén a los necios, cualquiera que fuese su categoría social,” o sea Lucas no tiene miedo de la gente que se pudiera considerar de una clase mejor que él; al igual que él ha logrado sus éxitos por su inteligencia y aplicación, espera lo mismo de los demás. Es un hombre seguro de si mismo, no orgulloso ni falsamente humilde.
5. l. 39: "Tal era por dentro y por fuera el tío Lucas."
El último apartado, que resume todo lo antedicho, sirve también de contraste a ello, y así subraya lo importante--el resultado: dice “Tal era por dentro y por fuera el tío Lucas.” Los otros apartados mencionaron primero lo de fuera, lo que los ojos ven, pero lo que resulta no ser importante. Lo importante, lo que ha formado la vida del tío Lucas aquí viene primero: “por dentro.” Remata también el estilo de los otros apartados mencionando otra vez las partes para hablarnos de lo entero, un hombre no es sólo su exterior ni sólo su interior, es la combinación y lo que él hace con esas “partes.”
Tema:
Una persona completa es la “suma de sus partes,” y lo que hace con esas “partes,” o sea, la beldad interior puede vencer la fealdad exterior a tal punto que ésta sirva para resaltar aquélla.
Conclusión
A mí este párrafo me encanta. Da una descripción genial y graciosa del tío Lucas que luego sabemos ser el héroe del libro. Es un ser humano excepcional, pero muy humano, el esposo perfecto para Frasquita. El estilo genial y gracioso que pinta a un hombre genial y gracioso inspira sonrisas y un gusto intelectual en el lector al darse uno cuenta de cómo funciona el arte de Alarcón.
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