El asunto:
El narrador o la narradora dice que el viejo Cristóbal era avaro y no amaba a la tierra como las maragatas, sino que le interesaban solamente el poder y la riqueza y que cuánto mayor se hacía, más le interesaban. Su codicia no le saciaba el espíritu sino que lo hacía cada vez más cruel, ruin y miserable. Cristóbal, el usurero, ahora ronda el pequeño terreno en que Olalla y Ramona cavan sin cesar, tratando de abrir un conducto del arroyo a sus tierras para poder traer el agua a ellas para regarlas. Las mujeres trabajan tan duro que casi no pueden respirar. Cristóbal les dice que Dios les ayude.
Los apartados:
Hay tres.
Apartado A: La descripción del tío Cristóbal: “No amaba esteavaro la tierra … en una recua y un rebaño.” (ll. 1-13)
Apartado B: Lo que está pasando en ese momento: “Ahorazumba el usurero … el anhelado camino para el agua.” (ll. 14-18)
Apartado C: Las palabras de Cristóbal: “--Dios os ayude--dice la trémula voz del tío Cristóbal desde el hoyo profundo de sus labios.” (ll. 19-20)
El primer apartado vívidamente describe al tío Cristóbal e indirectamente también a las mujeres. Entonces, el segundo apartado nos presenta a Cristóbal y las mujeres “en acción,” y el último se enfoca otra vez en Cristóbal, que no sólo no ayuda a las mujeres que luchan por su vida sino que les dice una frase vacía y de fórmula.
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