Un trozo de Entre visillos,
por Carmen Martín Gaite
Cap. xii, págs. 133-34
(Barcelona: Destino, 2001)
1. --Anda, sécate los ojos.
2. Gertru cogió el pañuelo grande que olía ligeramente a tabaco y colonia
3. Varón Dandy. Todavía tenía los dobleces de recién planchado. Se enterneció
4. al llevárselo a los ojos.
5. –Pero de verdad, Ángel – dijo con voz quebrada--. De verdad que era
6. una broma; que yo no quería avergonzarte delante de los amigos ni nada, que
7. te lo has tomado al revés. Con la illusión que me hizo prepararte el paquete…
8. –No, Gertru, chiquita, no me lo he tomado al revés. Es que hay cosas
9. que una señorita no debe hacerlas. Te llevo más de diez años, me voy a casar
10. contigo. Te tienes que acostumbrar a que te riña alguna vez. ¿No lo
11. comprendes?
12. Gertru escuchaba mirando los sofás de enfrente y la gente sentada. La
13. voz de Ángel tenía un tono autoritario que le quitaba toda dulzura, ponía
14. distancia entre ellos. Protestó todavía:
15. --Pero por lo menos que entiendas que era una sorpresa, una cosa que
16. me salió de dentro. Ni lo anduve envolviendo bien ni nada, vine corriendo a
17. traértelo con el mismo traje que tenía puesto en casa, en cuanto colgué el
18. teléfono. Yo misma vine. Tienes que entender esto, por favor. Tienes que
19. saberte reír cuando alguna vez te dé una broma.
20. -- No me digas lo que tengo que saber hacer—cortó él con dureza. Y
21. añadió acercándose un poco, porque ella se apartaba con gesto huraño--: Por
22. Dios, es que se te ocurren unas cosas… Imagínate cuando bajé con los amigos
23. y me dio el paquete el conserje. Vamos, que no sabía qué cara poner. Lo
24. desenvuelvo, y el bocadillo de tortilla. Habrán dicho que soy un desgraciado,
25. que me hago alimentar de ti. Además, el conserje te conoce, se han enterado
26. todos.
27. Gertru levantó unos ojos de niño con rabieta.
28. --Y a mí que me importa, a mí que me importa. Dijiste que llevabas dos
29. tardes sin merendar, que no te había llegado el giro de tu madre. Me hacía
30. ilusión, no tiene nada de malo, digas lo que quieras no tiene nada de malo.
31. --Bueno, ya basta. ¿Por qué sigues llorando?, no te quiero ver llorar,
32. ¿has oído? Si no te voy a poder advertir nada. Lo hago por tu bien, para
33. enseñarte a quedar siempre en el lugar que te corresponde. Eres un crío tú.
34. Anda, no seas tonta, pero serás crío.
35. Gertru se sonaba con los ojos bajos.
¡Gracias Doctora!
ResponderEliminar